miércoles, 17 de marzo de 2010
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¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrían ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos por las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esa bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y así mismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por todo ello cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.
El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino, también, representa la sangre de nuestros antepasados. Si le vendemos nuestra tierra deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con la que se trata a un hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga, y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Les secuestra la tierra a sus hijos.
Tampoco le importa, tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o piedras de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solo un desierto.
No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola visita de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizá sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos.
Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido solo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo, ¿para que sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras o las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al olor. Pero si les vendemos nuestras tierras, deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida también recibe sus últimos suspiros.
Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello, consideramos su oferta de comprar nuestras tierras y si decidimos aceptarla yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudrirse en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros solo matamos para sobrevivir.
¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre, todo va enlazado.
Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre; y que todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos: todo va enlazado, como la sangre que une una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él solo es un hijo. Lo que hace con la trama se los hace a si mismo.
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él, y si se dañase provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.
Pero ustedes caminaran hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.
¿Donde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
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Noah Sealth, con su respuesta al presidente, creó el primer manifiesto en defensa del medio ambiente y la naturaleza que ha perdurado en el tiempo. El jefe indio murió el 7 de junio de 1866 a la edad de 80 años. Su memoria ha quedado en el tiempo y sus palabras continúan vigentes.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Habla Chamalú, a quien muchos daban por muerto:
Saboreo cada acto. Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba.
Menos mal que, a pesar de mi esforzada educación, siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! Desde entonces me atreví a ser como soy!
He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: "Yo se más que tú"; médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.
El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo.
La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando indetenible, soy guerrero: mi espada es el amor, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad, y si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, no hice de la cordura mi opción, prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida.
Quizás solamente teníamos que ser humanos.
El que tú no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy
importante que sea el amor lo único que inspire tus actos. Sin amor nada tiene sentido, sin amor estamos perdidos, sin amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz.
En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio. Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida.
El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta que deja fuera a los imbéciles. La educación oficial te prepara para que seas tu propia interferencia. Es interesante ver cómo los programas educativos eligen cuidadosamente todo lo esencial para descartarlo; así, no se enseña a vivir ni a morir, a amar ni a reír. La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias.
No es suficiente querer despertar, sino despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado. Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente.
No, no te resistas, ríndete a la vida, quien acepta lo que es y se habilita para hacer lo que puede, entonces se encarnan las utopías y lo imposible se pone a disposición. La mejor manera de ser feliz es: "ser feliz"; reconstruye tu raíz y saborea la vida; somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos. La frivolidad y la intrascendencia condenan la vida a la muerte.
Cuando somos más grandes que lo que hacemos, nada puede desequilibrarnos, pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.
El corazón está en emergencia por falta de amor, hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella; nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz. Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros, mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.
La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado.
Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez, amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones.
El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica. Sin amor, el síndrome de inmunodeficiencia será adquirido inevitablemente y ello es mortal.
Desde mi corazón indígena sospecho que ser infeliz es una evasión. ¡Cuán fácil es hacer tonterías en este mundo moderno! Sospecho que el hombre empezó a equivocarse hace mucho tiempo, es decir que ya es tiempo de rectificar la marcha, y reorientando el paso, retomar la sagrada senda del sol.
No es posible llegar a nuestro sitio sin trascender el egoísmo; no es posible acceder a la vida plena sin haberse purgado previamente de miedos y temores. La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la simplicidad; la gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa; la gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza.
Hay cosas que son muy razonables y... apestan. Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.
Un día permitimos que nos esclavizaran y ni siquiera existe. El amo resultó ser un fantasma manejado a control remoto por quienes nos precisan domésticos.
Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada.
Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz solo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas.
La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.
No importa lo que digan de ti... Lo que los demás esperan de ti pueden convertirte en una cárcel; digan lo que digan de mí yo soy el que soy.
Chamalú
jueves, 5 de noviembre de 2009
Introducción al libro "El pais de la Canela" de William Ospina.
Caminos para la Paz
Por William Ospina
En una estadística reciente se nos informaba cuánto cuesta dar de baja a un delincuente o sacarlo de la guerra, y es evidente que resultaría más barato haberle brindado la oportunidad de ser un ciudadano digno y laborioso.
Pero para ello tal vez habría que invertir un poco menos en guerra y un poco más en cultura y en justicia. Porque hay dos clases de justicia: la que previene los males y la que los castiga. Con cuánta pasión y energía destinamos recursos a castigar lo que no hemos sido capaces de prevenir. Los recursos que no se invierten en darles a unas personas oportunidades, dignidad, orgullo y destino, hay que invertirlos en castigar después sus delitos.
Pensemos en la violencia de los años cincuenta. Todos aquellos crímenes, saqueos, asesinatos, intimidaciones, robos de tierras, sermones infames, patrocinios de bandidos, expulsiones y destierros terminaron sin que nadie desde el poder ni desde la academia propusiera un esfuerzo serio por reparar las ofensas ni por curar los dolores. Ni siquiera el bálsamo de un relato colectivo que convirtiera aquellos hechos en enseñanza y en ejemplo permitió que la sociedad hiciera su duelo, y lo que menos se hizo fue tratar de corregir las tremendas injusticias que se habían vivido, el desamparo en que quedaban millones de seres.
La larga galería de monstruos de los años cincuenta, Desquite y Sangrenegra, Chispas y el Capitán Veneno, Tarzán y otra serie de nombres, no por pintorescos menos temibles, fue cercada y exterminada por los ejércitos pacificadores en los primeros años de la década de los sesenta, pero diez años después ya se hablaba de los nuevos enemigos de la sociedad. Y desde entonces no hemos dejado de ver aparecer cada década los nuevos monstruos contra los que hay que desatar nuevas cruzadas de exterminio.
Un vasto drama social, que requería sobre todo soluciones culturales y altos proyectos de civilización, pareció diluirse en las urgencias del día a día, y nadie advirtió que en ese légamo de destinos sin proyecto histórico se incubaba la gran tragedia de los tiempos siguientes.
Colombia no es sólo un país donde periódicamente surgen nuevas oleadas de enemigos públicos que atentan contra la sociedad entera y la someten a cíclicos desangres: es sobre todo una sociedad que no está reconciliada consigo misma. Ello se advierte fácilmente en la insolidaridad, en la tensión excesiva entre las distintas capas sociales, en la odiosa estratificación que nos caracteriza, y en la incapacidad de muchos colombianos de reconocerse en sus compatriotas.
El encierro en las fronteras, bajo la densa niebla del latifundio y del clericalismo, había hecho al país negado para los cambios, atrasado e intolerante. Nadie olvida que, hasta hace relativamente poco tiempo, si alguien quería casarse por lo civil tenía que cruzar la frontera en cualquier dirección, hacia Panamá, Ecuador o Venezuela, para encontrar países con una legislación más avanzada.
Pero además aquel clericalismo, que ya denunciaba y combatía Vargas Vila a comienzos de siglo, produjo una curiosa enfermedad: en el país más mezclado, más mestizo del continente, la Iglesia nunca vio con buenos ojos el matrimonio entre razas distintas y ni siquiera entre clases sociales distintas, obligó a muchas personas a vivir en unión libre, y satanizó de tal manera a los hijos de esas uniones libres, que la condición de hijo natural fue durante muchísimo tiempo uno de los peores estigmas de la sociedad. ¿Cómo puede no volverse violenta una sociedad donde el amor es pecado, donde la unión entre los que se aman es vista como un crimen, y donde el ser hijo del amor es considerado un escarnio y un serio obstáculo para la promoción social?
Los males culturales que arrastra nuestra nación son aún más graves y perniciosos que los males económicos y políticos: agravaron por siglos, con resentimiento, las desigualdades económicas y las intolerancias políticas. Todos sabemos que en Colombia hay muchos niveles sociales y que una élite orgullosa, insensible y mezquina no sólo miró siempre por encima del hombro al resto de la sociedad sino que procuró educar a las otras clases sociales en una idéntica discriminación hacia todos los que no consideran sus iguales. Alguien dijo que eso nos ha llevado al extremo demencial de que todo el mundo quiere ser de mejor familia que el papá y la mamá.
También ese poder excesivo de la Iglesia, y su alianza indebida con el poder político, fueron responsables de uno de los males más graves en una sociedad supuestamente democrática: la prohibición de la lectura libre, que imperó aquí durante muchísimo tiempo. Yo suelo pensar que las nuestras son las primeras generaciones de colombianos que pueden leer libremente: nuestros padres todavía tenían que leer a Vargas Vila escondidos bajo las sábanas; Voltaire, el padre de la prosa moderna, era considerado un masón peligroso por los curas de hace medio siglo, y la costumbre de leer era asociada a la inutilidad cuando no a la locura por una sociedad que prefería mil veces tener tontos a tener quijotes.
Esa misma Iglesia que de tantas maneras entorpeció nuestro ingreso en la modernidad, y que puso su celo en apartarnos de los libros y prohibirnos el pensamiento, no hizo en cambio esfuerzos profundos por sembrar en la sociedad una ética del respeto a la propiedad ni a la vida ajenas. Con la misma irresponsabilidad con que condenaba el amor y satanizaba a los hijos de las uniones libres, callaba ante los robos de tierras y permitió o toleró que muchos de sus prelados predicaran abiertamente el exterminio de los liberales y de sus hijos en los tiempos negros de la Violencia.
La costumbre de condenar con severidad ciertos crímenes, acompañada por la costumbre de absolver con facilidad ciertos otros, creó un relativismo moral que fue fatal en el proceso de formación de nuestra ética pública. Aquí muchas gentes a la hora de reaccionar ante el crimen se permiten siempre preguntarse quién lo comete y con qué propósito: porque si el propósito los beneficia, el crimen les resulta tolerable. Por momentos, para defender la democracia, se pensó que se podía negar la democracia, e incluso para atacar el crimen se pensó que se podía recurrir al crimen.
Sin dejar de castigar a los delincuentes, es deber de las sociedades civilizadas encontrar las causas de las conductas criminales, y corregirlas si son causas sociales. Porque si no, correremos el riesgo de asumir para siempre que la única solución a todos los males es la guerra, y nos eternizaremos en ella, y nunca encontraremos el camino de una verdadera reconciliación.
Las violencias que acabamos de vivir han sido aún menos procesadas por la sociedad que las anteriores. Hoy volvemos a oír como si fuera una novedad la más antigua de las estrategias de los gobiernos colombianos, la idea de que la paz sólo se alcanza mediante nuevas cruzadas de exterminio de los monstruos, de persecución y aniquilamiento de los enemigos públicos. Y a mí no me caben dudas de que es necesario combatir a la delincuencia; pero hace rato ya que me digo que esos combates sólo serán paliativos y recursos momentáneos de la sociedad frente a una tradición de violencia que requiere soluciones más profundas.
Todos sabemos que lo que hace que una sociedad viva reconciliada y en paz es la cultura. La cultura es conciencia de una memoria compartida, es orgullo, certeza de pertenecer a una tradición, a unas costumbres, a unos valores; la cultura es carácter y es cortesía, es respeto por los demás, es aprecio por si mismo.
Pero si tomamos una hoja de papel y la dividimos en 200 cuadritos, para representar el monto del presupuesto que en Colombia se destina a la guerra, y tratamos de compararlo con el presupuesto del Ministerio de Cultura, descubriríamos que el presupuesto de la cultura es uno de los cuadritos, y que el presupuesto de la guerra ocupa los otros 199.
El Ministerio de Cultura podría llamarse también el ministerio de las artes, el ministerio de la memoria, el ministerio de la gastronomía, el ministerio del carácter, del orgullo, del respeto, de la solidaridad. No hay en nuestro país, ni se piensa que sea necesario, un Ministerio de la Memoria, y sin embargo nada le hace tanta falta a nuestro país como la memoria. Una memoria elaborada, rica, compleja, llena de matices, que nos enseñe quiénes somos, cómo nos formamos, cómo nos hemos pensado, cómo hablamos, cómo soñamos, que nos ayude a sentirnos parte de una comunidad. No hay un Ministerio de la Solidaridad, pero se diría que nada necesita tanto Colombia como un sentido renovado y profundo de la solidaridad entre los ciudadanos.
La cultura es también el reino de la imaginación. No existe en Colombia un Ministerio de la Imaginación. Y sin embargo si algo nos hace falta es imaginación. Por ejemplo: después de tantos años de violencia, que se ha procurado resolver sólo con el filo de la espada y con el tableteo de las armas de fuego, hay quienes siguen pensando que el problema de la paz es un problema militar, que para tener una sociedad reconciliada necesitamos sólo una severa política de guerra.
Dejamos los altos asuntos de la paz, de la concordia, de la convivencia, de la promoción social, de la dignidad ciudadana, que son los que hacen la paz en toda sociedad, en manos de los guerreros, sólo porque nuestros políticos carecen de un modo absoluto de imaginación.
Pero la gran pregunta que tenemos que hacernos es si la violencia colombiana es un problema militar, o si es algo que depende mucho más hondamente del tipo de sociedad que hemos construido, del modo como nos relacionamos con nuestros conciudadanos, del modo como compartimos nuestra memoria colectiva, del modo como elaboramos la lectura de nuestro mundo, de las leyendas que nos unen, de las costumbres que nos permiten reconocernos y de los proyectos de sociedad que configuran nuestros sueños comunes.
Yo diría que Colombia no se equivoca en apoyar a quienes momentáneamente le ofrecen el sosiego de una tregua en las ráfagas de la violencia fratricida, pero se equivocaría mucho si llegara a pensar que esas soluciones meramente guerreras, meramente militares, le van a asegurar una paz duradera. Yo al menos he llegado a la convicción de que si no se emprenden grandes tareas culturales, económicas, sociales y políticas, difícilmente conquistaremos una sociedad en la que verdaderamente se pueda vivir en seguridad y en confianza.
Una reforma agraria es una tarea impostergable de nuestra sociedad, pero una reforma agraria ya difícilmente puede significar repartir tierra a una población de campesinos. Más que un problema de propiedad de pequeños predios, el problema real es el de una nueva productividad, que dignifique a quienes la practican, que genere lo que el mercado interno necesita, que ponga las necesidades de la comunidad como una prioridad de la economía, y que establezca un nuevo diálogo entre la economía, la ciencia y los conocimientos ancestrales. Es decir, es también una tarea cultural.
La tecnología es en nuestra tierra algo definitivamente asociado al clima, a los suelos, a la biodiversidad, a la creatividad a partir del reconocimiento del territorio. Una verdadera reforma educativa exige admitir que necesitamos una educación que forme seres humanos y ciudadanos y no meros operarios despojados de la inteligencia de los procesos. Y que es necesario generar un nuevo conocimiento, en diálogo con el territorio, en diálogo con el mundo, y reformulando las posibilidades de intercambio internacional a partir de nuestras ventajas específicas.
Pero la tarea fundamental es dar a cada ciudadano una idea distinta de su propia dignidad, del papel que puede desempeñar en una sociedad reconciliada, que no ponga el énfasis en los ídolos de la venganza y del resentimiento sino en las oportunidades que abre un tiempo nuevo. Y para ello es absolutamente necesaria la interrogación del pasado y el esfuerzo por construir un relato de nuestra memoria que nos ayude a reconocernos unos a otros, que nos demuestre nuestra procedencia común y nos inscriba en los órdenes de la leyenda y del mito. Sólo el relato nos revelará los amores míticos de los que procedemos, las propuestas heroicas que nos engendraron, los sueños que todavía vuelan sobre esas viejas tumbas.
La paz no es el estado natural de las sociedades. La existencia de conflictos entre personas, entre grupos y entre distintas concepciones de la vida forma parte de nuestra naturaleza, y la aparición de normas, leyes e instituciones hace visible el esfuerzo, varias veces milenario, por inscribir esas tensiones y esos conflictos en un orden que permita la convivencia.
La paz entre nosotros no nacerá de las cíclicas cruzadas contra los monstruos, sino de ese alto en el camino que permita que la sociedad descubra cómo dejar de ser una fábrica de monstruos que cada generación vuelven a alzarse contra el orden social y se convierten en una pesadilla para todos, porque son el testimonio de las profundas carencias, de las grandes injusticias y de los males que no se han resuelto.
La paz es una sociedad reconciliada consigo misma. La paz serán todos esos ejercicios de diálogo, de creatividad y de transformación que permitan que la sociedad se haga dueña de una memoria común, que engendre un sentido nuevo y profundo de la inclusión social, y que formule y emprenda esos mínimos proyectos compartidos, a través de los cuales todos los miembros de la comunidad aprendamos finalmente a vernos como conciudadanos.
William Ospina (Padua, Tolima, 1954). Poeta, ensayista, traductor y miembro de la revista Número. Publicó en el 2005 Ursúa, su primera novela, y en el 2008, El país de la canela, novela que lo hizo merecedor del premio Rómulo Gallegos 2009. Escribe en medios de comunicación de América y Europa. Ha publicado varios libros de ensayo, entre los que se destacan Es tarde para el hombre, Un álgebra embrujada, ¿Dónde está la franja amarilla?, Los nuevos centros de la esfera, La decadencia de los dragones, La herida en la piel de la diosa y América mestiza. Y de poesía: África, El país del viento, ¿Con quién habla Virginia caminando por la arena?, Hilo de arena y La luna del dragón; los anteriores libros se encuentran recopilados en Poesía 1974-2004, de Revista Número Ediciones y Arte Dos Gráfico.
sábado, 25 de julio de 2009
Intentamos restituir las necesidades fundamentales y la conciencia ambiental de las especies abocándonos a los entendimientos más actuales, de quién y qué somos en realidad, con ayuda de la ciencia, la naturaleza y la tecnología (en lugar de la religión, la política o el dinero) y cómo éstas sostienen la clave para nuestro crecimiento personal, no solo como individuos, sino también como civilización, tanto en su aspecto estructural como espiritual.
El señalamiento central de esta conciencia ambiental radica en el reconocimiento de elementos emergentes y simbióticos de la ley natural, y como el alinearlo con el entendimiento, y fundar con ambas, la piedra angular de nuestras instituciones sociales y personales; la vida en la tierra, puede florecer en un sistema de un constante crecimiento positivo, donde las consecuencias sociales negativas, tales como la estratificación social, guerra, prejuicios, elitismo y actividad criminal serán constantemente reducidos, y de manera ideal, en algún momento dejaran de existir dentro del espectro del comportamiento humano.
La posibilidad es, por supuesto, muy difícil para que la mayoría de los seres humanos la consideren, ya que hemos sido condicionados por la sociedad para pensar que el crimen, la corrupción y la deshonestidad "son naturales", y que siempre habrá personas que buscan abusar, dañar y tomar ventaja de otros, La institución Religiosa es la más grande promotora de esta propaganda del "ellos y nosotros", del "bien y del mal"; mentalmente promueve esta suposición.
La realidad es que vivimos en una sociedad que produce Escasez. La consecuencia de esta escasez es que los seres humanos deben de tener comportamientos de defensa propia, incluso si esto significa engañar o robar para obtener lo que quieren. Nuestra investigación ha concluido que la Escasez es una de las grandes causas fundamentales del comportamiento humano aberrante, así mismo conduce a formas complejas de neurosis. Desde un punto de vista estadístico, la adicción a las drogas e incidencia a prisión, descubre que la pobreza y las condiciones sociales insalubres, comprenden la experiencia de la vida de aquellos quienes participan de este comportamiento.
Los seres humanos no son buenos o malos…están corriendo, siempre cambiando su composición de las experiencias de la vida que los influencian. La "calidad" de un ser humano (si existiera tal cosa) esta directamente relacionada con la educación, así, de esta manera, sistemas de creencias a los que han sido condicionados.
Esta simple realidad ha pasado totalmente desapercibida y actualmente la gente piensa de manera primitiva que la competencia, la ambición y la corrupción son elementos estrechamente ligados al comportamiento humano, y en respuesta debemos de tener prisiones, policías, y así una jerarquía o un control diferencial, de manera que la sociedad pueda lidiar con estas tendencias. Esto es totalmente ilógico y falso.
El punto central es, con el fin de cambiar las cosas para un bien fundamental, debes de identificar las raíces de las causas. El sistema actual del "castigo" en las sociedades está fuera de forma, es inhumano e improductivo.
Es tiempo de empezar un nuevo acercamiento social que esté actualizado con el conocimiento. Con tristeza, la sociedad actual está todavía basada en modelos fuera de forma, resoluciones y disposiciones supersticiosas.
Sin embargo, paradójicamente, es también nuestro ambiente el que moldea nuestras perspectivas y por lo tanto nuestra visión del mundo. Por lo tanto, el verdadero cambio no estará solamente en ajustar tu entendimiento personal y tus decisiones, sino también de cambiar las estructuras sociales que influencian estos entendimientos y decisiones.
Vamos a detener al apoyo al sistema, mientras abocamos constantemente la conciencia, la paz, la unidad y la compasión. No podemos "luchar con el sistema". El odio, la ira, y la mentalidad bélica son medios que han fallado en el cambio, ya que perpetua la misma herramienta corrupta, que utilizan los sistemas establecidos para mantener el control.
Por ejemplo, el sistema monetario ha sido considerado por mucho tiempo como una fuerza positiva en la sociedad debido a que clama la producción de incentivos y progreso. En la actualidad, el sistema monetario se ha vuelto un vehículo para la división y el control totalitario. Es la última forma de "divide y vencerás", que en su núcleo se encuentran asumidos (loa prejuicios) 1) Debemos de pelear unos con otros para poder sobrevivir; y 2) los humanos deben de tener la recompensa del "incentivo" para hacer cualquier cosa significativa.
Esto es falso, ya que lo que estás viendo actualmente es al libre mercado en acción, con todas sus desigualdades y corrupción. Ninguna ley detendrá el mercado interno, la complicidad, el monopolio, el abuso laboral, contaminación, ni la obsolescencia planeada, y demás…esto es lo que un sistema competitivo produce sin fallas, ya que está basado en tomar ventaja de los demás por una ganancia, punto.
Debemos empezar la transición fuera de estos ideales opresores y movernos hacia un sistema que este "diseñado" para apoyar a seres humanos… sin forzarlos a lucha unos entre otros para sobrevivir. En una verdadera sociedad, la gente sigue sus inclinaciones naturales y trabajan para contribuir a la sociedad, no porque les paguen para hacerlo, sino porque tienen una gran conciencia que reconoce que la contribuir a la sociedad les ayuda tanto a ellos como a todos los demás. Éste es un alto estado de conciencia que esperamos comunicar. Tu recompensa por el bienestar de la sociedad, es el bienestar mismo de la sociedad, el cual aumenta tu propio bienestar.
Es importante entender que nuestro mundo está actualmente dirigido, sin duda alguna, por un pequeño grupo de hombres e instituciones que son dominantes en los ámbitos financieros y de negocios. El establecimiento de los gobiernos está en cooperación con la influencia y el poder de estas corporaciones y de los bancos. El líquido vital es el dinero y sirve como herramienta de manipulación y división que garantiza el elitismo, el crimen, guerra y la estratificación social.
Simultáneamente, los individuos son enseñados que el "ser correcto" es lo que crea su valor como ser humanos. Este estado de "ser correcto" está directamente relacionado con los valores prevalentes de la misma sociedad. Por lo tanto, aquellos quienes aceptan y apoyan los puntos de vista del sistema son considerados como "normales", mientras quienes están en contra son considerados como "anormales" o incluso "subversivos" .
Una vez que hayamos entendido que nuestra integridad personal está directamente relacionada con la integridad de la tierra, la vida y todos los seres humanos, entonces tendremos nuestro camino pre-definido. En cambio, una vez que nos demos cuenta que es la ciencia, la tecnología y por tanto la creatividad humana, la cual hace posible el progreso en nuestras vidas, seremos entonces capaces de reconocer cuales son nuestras verdaderas prioridades para un crecimiento y progreso personal y social. Con estos puntos señalados, entonces podemos ver que la religión, la política y el sistema de trabajo basado en la competencia y el dinero, son modos de operación social fuera de forma, que deben de ser señalados y superados.
Nuestro objetivo es alcanzar un sistema social que no opere a base de dinero o política, mientras la superstición desaparece en la medida en que la educación florezca. No existe derecho alguno para que una persona le diga a otra en que creer, ya que ningún ser humano tiene un conocimiento acabado de algo. Sin embargo, si prestamos atención el proceso natural de la vida, entonces podremos ver como podemos alinearnos con la naturaleza y así nuestro camino se muestra más claro.
Por ejemplo, hay mucha gente preocupada por el crecimiento de la población mundial, así como comentarios de miedo hechos por figuras despóticas como Henry Kissinger, quien clama que su "reducción" es necesaria. Esto, por supuesto, es de temer. Sin embargo, la pregunta real continua: ¿Es realmente tan alarmante la situación del crecimiento mundial? La respuesta, desde un punto de vista científico, es que la tierra puede manejar más y más cantidad de población de ser necesario, una vez que la alta tecnología este bajo control y sea puesta en marcha. 70% de nuestro planeta es agua y ciudades en el agua (uno de los muchos proyectos de Jacques Fresco) son el siguiente paso. Por otro lado, la educación acerca de la vida reproductiva informará a la gente sobre su ramificación de sus intereses reproductivos y crecimiento de la población disminuirán conforme la gente sea consciente que están conectados a la capacidad de población del planeta.
De hecho, el único verdadero "gobierno" que puede posiblemente existir es el de la tierra y sus recursos. Desde ahí, todas las posibilidades pueden ser cuantificadas. Éste es el por qué es necesaria una unificación intelectual de todos los países, porque la información más importante que podemos como especie es un completa y detallada cuantificación de lo que tenemos en este planeta.
La respuesta: debemos empezar en algún momento. Hay muchas cosas que una simple persona puede hacer, o una comunidad que pueda empezar a dar forma a esta visión. El paso más importante es la educación.
Tendremos que tomar acciones a nivel mundial para expandir la conciencia de esta dirección sociológica. Esperamos tener encuentros regionales en donde sea posible: ciudades, estados, países. Nosotros en The Zeitgeist Movement, trabajaremos en proveer los materiales en cada lenguaje como sea posible, mientras hacemos lo posible para ayudar a cada sub-grupo. Nosotros nunca pediremos dinero. Estamos aquí para ayudar, una verdad central que se ha perdido por mucho, mucho tiempo:
Entre más das, más recibes.
Gracias por tu ayuda.
miércoles, 15 de julio de 2009
Vea los documentales Zeitgeist en Español
Zeitgeist es un documental escrito, dirigido y producido por Peter Joseph el año 2007, y aunque fue grabado originalmente en inglés, ahora es posible descargarlo del sitio web oficial con subtítulos en español. Al no haberse distribuido por los canales convencionales, no existen datos fiables acerca de cuánta audiencia ha tenido, pero los documentales Zeitgeist han sido vistos por mas de cincuenta millones de personas en todo el mundo desde su publicación gratuita en Google Video en la primavera de 2007.
El título, Zeitgeist es una expresión alemana que quiere decir «espíritu de una época», aludiendo a la experiencia del clima cultural dominante. Zeitgeist, The Movie y su secuela Zeitgeist Addendum, fueron creadas como expresiones sin ánimo de lucro para comunicar conocimientos sociales muy importantes de los que la mayoría de humanos no son conscientes. El documental se centra, con información histórica y moderna suprimida, en las actuales instituciones sociales dominantes, al tiempo que explora lo que puede esperar a la humanidad, si las estructuras de poder en general, persisten en sus patrones de egoísmo, corrupción e imposición absurda de la violencia.
Vea Zeitgeist, el documental, con subtítulos en español:
http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332
Vea Zeigeist Addendum, con subtítulos en español:
http://video.google.com/videoplay?docid=-6106699751525260052
Zeitgeist Colombia
Movimiento Mundial Zeitgeist
El movimiento Zeitgeist no es un movimiento político. No reconoce naciones, gobiernos, razas, religiones, credos o clases. Nuestros entendimientos concluyen que éstos son falsos, distinciones fuera de forma que están lejos de ser factores positivos para un verdadero crecimiento colectivo. Sus bases están en la división del poder y la estratificación, no en la unidad y la equidad, las cuales son nuestros objetivos. Es importante entender que todo en la vida es un progreso natural, debemos también enterarnos que la realidad de la especie humana tiene la habilidad para entorpecer y paralizar al progreso, a través de estructuras sociales que están caducas, que son dogmáticas, y por tanto desalineados con la misma naturaleza. El mundo que ves hoy, lleno de guerra, corrupción, elitismo, contaminación, pobreza, epidemias, abuso de derechos humanos, desigualdad y crimen, es el resultado de esta parálisis.
Este movimiento es acerca de crear conciencia, enfocado a un progreso fluido y revolucionario, tanto personal y social, como tecnológico y espiritual. Reconoce que la especie humana está sobre un camino natural de unificación, derivado desde un "estar enterados" de los conocimientos empíricos y fundamentales del cómo trabaja la naturaleza y cómo nosotros como humanos encajamos/somos parte de esta "hendidura universal" que llamamos vida. Mientras tanto que este camino existe, está desafortunadamente dificultado y no reconocido por la gran mayoría de los humanos, quienes continúan perpetuando la caducidad, y por tanto, lo modos degenerativos de conducta y asociación. Es esta irrelevancia intelectual a la cual el movimiento Zeitgeist espera superar a través de la educación y la acción social.
El objetivo es revisar nuestra sociedad mundial de acuerdo con los conocimientos actuales en todos los niveles, no solo creando conciencia de las posibilidades sociales y tecnológicas a las que muchos han sido condicionados a pensar que son imposibles o en contra de la "naturaleza humana", sino también proveer los medios para superar aquellos elementos de la sociedad los cuales perpetúan estos sistemas caducos.
Una importante asociación, sobre la cual mucha de las ideas de este movimiento derivan provienen de un proyecto llamado "El Proyecto Venus" dirigido por el ingeniero social y diseñador industrial Jaques Fresco. El ha trabajado casi toda su vida en crear las herramientas necesarias para apoyar un diseño del mundo el cual puede eventualmente erradicar la guerra, pobreza, crimen, estratificación y corrupción social. Sus nociones no son radicales o complejas. No imponen una interpretación subjetiva en su formato. En este modelo, la sociedad es creada como un espejo de la naturaleza, con las variables predefinidas, de manera inherente.
El movimiento por si mismo no es una construcción centralizada.
No estamos aquí para dirigir, sino para organizar y educar.